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Viajamos hasta Budapest para conocer las mejores cafeterías de la ciudad

Para entender Budapest, hay que entender su historia y cómo tres ciudades: Óbuda, Buda y Pest, se unieron en una sola en 1873 para convertirse en la ciudad más importante del Imperio austrohúngaro, solo después de Viena. 

Budapest, es una ciudad que ha resistido estoicamente en el epicentro de dos guerras mundiales y con ella muchos de sus lugares emblemáticos. 

Photo by Dan Novac on Unsplash

En este contexto de guerras mundiales, adquirieron gran relevancia los cafés de la ciudad, conocidos por su gran belleza y que abundaban en los siglos XIX y principios del XX. Con los conflictos bélicos y la llegada del comunismo, algunos de ellos entraron en declive y desaparecieron, pero Budapest sigue siendo conocida por sus cafeterías espectaculares. Hoy os contamos cuáles son nuestras favoritas.

La primera parada es el New York Café Budapest, el que posiblemente sea uno de los cafés más bonitos del mundo, con una decoración más propia de un palacio que de una cafetería. Actualmente es la cafetería del Hotel Boscolo Budapest, pero su fama viene de muy lejos, concretamente desde su apertura en 1895. Su mayor auge fue en el tiempo entre guerras, aunque luego entró en declive, cerrándose en 2001 y reabriéndose en 2006, totalmente restaurado pero manteniendo el estilo original. 

New York Palace Café Budapest, rococó hasta decir basta.
Sandy Horvath-Dori from Grand Junction, CO, USA [CC BY 2.0], via Wikimedia Commons

Si nos apasiona la historia, no podemos dejar de darnos una vuelta por Gerbeaud, la mejor pastelería de Budapest, además de una de las más antiguas. Inaugurada en 1858 por Henrik Kugler, presume de haber albergado entre sus paredes a invitados tan ilustres como Franz Liszt o a la mismísima emperatriz Elisabeth de Austria. Por cierto, se dice que el dulce preferido de Sissi era la Dobos Torta de Gerbeaud. ¿Probamos?

Tan solo la fachada del Gerbeaud Cafe ya merece la pena.
Créditos: Dimitris Kamaras [CC BY 2.0], via Flicker

El Centrál Café, inaugurado en 1887, es otro de los emblemas de la ciudad, y también fue testigo de encuentros entre diversas personalidades, especialmente de artistas, poetas y escritores del pasado siglo. Su local, muy agradable y de decoración cuidada, funciona como restaurante además de como cafetería, y ofrece música en vivo los fines de semana, lo que hace que aumente su encanto

Una parada que no podemos dejar de hacer es el Ruszwurm Cukraszda, situado muy cerca del Castillo de Buda, y la cafetería más antigua de Budapest. Desde su apertura en 1824 cuenta con el mismo recubrimiento de madera de cerezo. Allí puedes degustar deliciosos dulces elaborados con recetas tradicionales. 

Szamos es un negocio familiar que lleva fabricando bombones y otras especialidades de pastelería desde 1935. El local actual, Szamos Gourmet Palace, situado en la plaza de Vörösmarty, abrió sus puertas en 2011, ofreciendo sus tradicionales mazapanes, así como más de 40 variedades de bombones. 

El centenario Lotz es otra de las joyas de la corona de la cafetería aquincense. Decorado con espectaculares candelabros, mucho oro y frescos del pintor húngaro Károly Lotz, cerró sus puertas al público en 2017, y recientemente ha reabierto bajo el nombre de Café Parisi. Ideal para hacer una parada en la gran avenida Andrássy.

También en la avenida Andrássy, prácticamente enfrente del Teatro de la Ópera, podemos disfrutar de un lugar muy especial. Muvész Kávéház significa literalmente “café del artista”,  y el nombre no puede ser más acertado, ya que diversos artistas suelen elegirlo para tomar alguna de sus maravillosas tartas debido a su ubicación. 

Un lugar realmente especial es el Espresso embassy. La construcción, creada sobre un palacio de 1812, cuenta con increíbles bóvedas de ladrillo y otros detalles que te harán pensar que estás en un hostal antiguo pero completamente modernizado. Está lleno de nómadas digitales, ejecutivos y universitarios, y es realmente acogedora. 

Budapest no es una ciudad sencillita, no.
Photo by Florian van Duyn on Unsplash

Si quieres salirte de lo corriente, Spot es una apuesta segura. Ofrece un café realmente bueno, preparado con mucho mimo, además de desayunos espectaculares. Es un lugar muy acogedor, y cuenta con una decoración realmente curiosa…¡una amplia colección de Funkos!

Por último, finalizamos este ajetreado recorrido descansando en una de las casas de té más apasionantes de Budapest. Flying Bird Tea House, está situada en el Distrito VII y ofrece a sus visitantes una oportunidad de degustar los más deliciosos tés chinos en un ambiente muy relajado. 

¿Nos vemos tomando algo en Budapest? ¡Egészségedre!

Los 10 restaurantes más encantadores de Oslo

Oslo es una de las ciudades europeas que mayor crecimiento ha experimentado en los últimos tiempos. Sus nuevos barrios, una arquitectura muy significativa, su gran desarrollo de las artes escénicas y sobre todo, su cercanía a la naturaleza, hacen de la capital noruega un lugar muy especial que visitar. 

Si sumamos además, que este año ha sido distinguida como Capital verde europea y que cuenta con una gastronomía deliciosa, caben pocas dudas para esta afirmación: Oslo está de moda, pero no de las pasajeras.

Y como a nosotros también se nos conquista por el estómago, en este artículo haremos un repaso por los 10 restaurantes más encantadores de Oslo, llenos de estilo y con un ambiente tan relajado que harán que siempre quieras repetir.

En Oslo la máxima está clara: productos autóctonos muy frescos. Buena muestra de esto es Maaemo, elegido como uno de los mejores restaurantes del mundo, según The World’s 50 Best Restaurants Awards, y que cuenta con tres estrellas Michelín. Capitaneado por el chef Esben Holmboe, cuenta con solo ocho mesas y apuesta por una reinterpretación de la cocina Noruega, pero respetando al máximo los ingredientes.

Foto del restaurante Maaemo
Solo para paladares expertos, Maaemo es más que comida: puro arte y tradición.
Foto:

Otro merecedor de la codiciada distinción de la Guía Michelín es el restaurante À L’aise, cuyo chef Ulrik Jepsen combina a la perfección la cocina noruega con la francesa en un entorno íntimo y lleno de encanto. Dicen que no puedes irte de allí sin probar el pato prensado, y que la variedad de dulces que ofrecen con el café hacen que puedas saltarte el postre… si eres capaz.

Vistas del skyline de Oslo
Oslo es una ciudad realmente sorprendente, pero es mejor verlo que contarlo.

El español Sergio Barcilón, abrió en 1987 hos Thea, con el objetivo de ofrecer una experiencia de cocina abierta basada en la sencillez y el uso de ingredientes locales. Sin grandes pretensiones, cuenta con la elegancia que da el tener los pies en la tierra y una clientela muy fiel. No hay un solo plato que resulte aburrido.

Para los amantes del marisco y la cocina japonesa, Fangst es toda una experiencia en lo que los nipones denominan omakase, que no es más que dejarse llevar por lo que el chef estipula en lugar de pedir a la carta. Todo está cuidado hasta el mínimo detalle, haciendo que nunca puedas olvidar este rincón japonés en pleno Oslo. 

Mirabel Sørenga es la opción ideal para una buena cena romántica. Sus espectaculares vistas al fiordo de Oslo, hacen que sea una maravilla disfrutar de una cena o una comida. La cocina es abierta y de gran calidad, especialmente en sus carnes, y el precio nada disparatado para lo que acostumbramos en la capital noruega.

Restaurante Mirabel Sorenga
En Mirabel Sørenga la comida no lo es todo.

Si quieres comer un pescado excepcional, no dudes en visitar Fjord restaurant, muy cercano a la Galería Nacional. La elegancia de su decoración y el trato de su personal, que explica al detalle cada plato, convierten este pequeño restaurante en una gran opción en Oslo. 

Para disfrutar de exquisita comida vegana, tanto en el restaurante como para llevar a casa, recomendamos darse una vuelta por Nordvegan. El estrella Michelín Reuben Waller, ha sabido crear un concepto sostenible que nunca aburre ni defrauda, ya que cambia el menú todos los días. ¿Las especialidades? La lasaña y los champiñones crujientes.

Muy recomendable si visitas la capital noruega, es conocer el barrio de Grünerløkka, la zona más trendy  de Oslo. Sabemos que te enamorarás de sus tiendas vintage, sus galerías, mercadillos y zonas verdes. Y por supuesto de su comida. Bass Oslo es una opción genial para disfrutar de cocina creativa y de alta calidad en un ambiente muy relajado en el centro de uno de los barrios más vivos de Oslo.

barrio Grünerløkka
En el barrio de Grünerløkka no te olvides la cámara de fotos.
Øyvind Holmstad [CC BY-SA 4.0], via Wikimedia Commons

Situado en una pequeña isla a la que se accede en un barquito, encontramos un encantador restaurante que sirve marisco fresco de gran calidad desde 1929. Lille Herber’n es una opción muy diferente que seguro que te sorprenderá.

Por último, en la zona de Vulkan, se encuentra el Mathallen, centro de la cultura gastronómica noruega. Este mercado cuenta con una gran variedad de productos locales y diversos restaurantes, cafeterías y tiendas de especialidades donde degustar el producto nacional como un autóctono. Muchas tiendas gourmet sirven también degustaciones de productos, y no es raro encontrarnos catas o celebraciones de eventos allí.

En definitiva, Oslo ofrece una gran variedad gastronómica que apuesta por el producto local de la máxima frescura. Esto, maridado con unos paisajes espectaculares, hacen que ya estemos pensando en la próxima escapada.

¡Que aproveche!