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Artistas con mucha hambre y estilos diferentes

Si eres de los que les encanta comer, hablar de comer y soñar con comer, puede que te sientas identificado con estas creaciones que dan mucha hambre pero, desgraciadamente, no se comen.

A papel

Samuel Shumway es culpable, sí, de crear fantásticas composiciones (incluyendo animaciones) de comida con solo un poco de papel y mucho arte. Animador de stop motion, camarógrafo, diseñador de utilería y fabricante, Shumway lo tiene todo para asombrarnos con cada uno de sus post en Instagram. En él podéis encontrar desde un plato de ramen hasta unos buenos tacos mexicanos. Todo hecho con mucho papel y color. Definitivamente, se pueda comer o no, su Instagram es digno de ver.

Para llevar

Rommy De Bommy (Rommy Kuperus) es una artista holandesa que se divierte a lo grande uniendo comida y moda.Ella no se conforma con crear imágenes de comida, quiere llevarla a todas partes. Por ello creó su colección de bolsos de lo más original.

Según declaró en una entrevista para el medio My Modern Met«Mis diseños están llenos de energía, una explosión de color completa con sentido del humor. Me gusta mirar los productos de una manera diferente, y van en contra de las reglas, ¡porque eso hará de ese producto algo único! » Ciertamente original y único, son dos características que definen a la perfección sus creaciones.

Si quieres destacar puedes visitar su tienda y ponerte un pollo asado de bolso y, quién sabe, puede que te adelantes a una nueva tendencia. Sea como fuere Rommy gana 10 puntos a la originalidad con una Oreo gigante, una bolsa de Lays o una pajarita de maíz. ¡En internet se encuentran cosas sorprendentes!

Con mucho fieltro

La artista británica Lucy Sparrow lleva sus creaciones a lo grande. Con mucha maña y trabajo, esta artista ha conseguido llevar su arte a otro nivel, creando un supermercado de unos 260 metros cuadrados y 31.000 piezas de supermercado hechas de un único material: fieltro. El supermercado, con el nombre de Sparrow Mart y ubicado en la gran ciudad de Los Ángeles, incluye gambas, sandías y hasta Nutella. Pero no solamente los productos están hechos de fieltro, también los frigoríficos y estanterías.

Tanto hablar de comida, nos ha dado hambre… Nos vemos en el próximo post con mucha #PausaAgradable y el mismo arte que nos han traído estos tres grandes 😉

La lucha de las aerolíneas porque la comida del avión no sepa a plástico

La comida de avión está hecha por y para el avión. Si eres vegetariano, musulmán o judío te preparan los menús especialmente para ti (previamente pedido a la hora de comprar el billete). Sin embargo, si algo tienen en común todos los menús que se sirven a bordo, es su insipidez. Solamente se puede salvar el zumo de tomate, que es uno de los pocos alimentos que a penas diferencia su sabor entre la tierra y el aire. 

Todos tenemos experiencias desastrosas con la comida en los aviones. Sin más, una de nuestras compañeras de marketing estuvo cinco años creyendo que no le gustaba la lasaña porque la primera vez que la tomó fue en un avión. Si ya el color no llamaba al paladar, seguro fue que su sabor tampoco… Lo cierto es que existen múltiples argumentos para explicar la extraña textura y sabor característicos de los altos vuelos. Unos culpan directamente a nuestro paladar, que con el cambio de presión produce en nuestras papilas gustativas una sequedad comparada con la que sufrimos en resfriados, es decir, no nos sabe a nada. Por otra parte es obvio que por muy mermados que estén nuestros sentidos en lo más alto, la comida es precalentada en cocinas muy reducidas donde se preparan menús para cientos de personas. Asimismo, las aerolíneas siempre intentan reducir los costes al máximo. Ejemplo de ello son las aceitunas de la aerolínea American Airlines, quienes ahorraron 40.000 dólares al retirarlas cuando descubrieron que la mayoría de sus clientes no se las comían. 

Y con toda esta crítica, bendecimos el cambio propuesto por varias aerolíneas que han visto una posibilidad de mejora y la han aprovechado. En primer lugar fue la conocida aerolínea Iberia quien contrató a expertos de la alta cocina para que preparasen los menús de la clase business. Ni más ni menos que Paco Roncero, Ramón Freixa, Toño Pérez y Dani García, cada uno con varias estrellas Michelín a sus espaldas, se adentraron en el complicado mundo del catering aeronáutico, satisfaciendo a los paladares más exigentes.

En dicho proyecto se encuentra ahora Air Europa. Primero, con una gama saludable propuesta por el chef Antonio Fernández, de platos ecológicos, sanos, ligeros y digestivos que además vienen en envases reciclables. Segundo, de la mano del chef Martín Berasategui con ocho estrellas Michelín), Air Europa creó un exquisito menú para clase business con salida desde Madrid. Carrillera de cerdo confitada, pasta calamarata rellena de hongos cremosos, salsa reducción de vino tinto y lascas de queso parmesano son alguno de los platos que trae la cocina de origen vasco de Berasategui.

No sólo encontramos casos de chefs españoles. También la aerolínea Singapore Airlines contrató a el famoso chef televisivo Gordon Ramsay y British Airways a Heston Blumenthal, chef con tres estrellas Michelín. A pesar de todos sus intentos, siguen viéndose pésimos comentarios en Airlinemeals, web dedicada a valorar estos menús. Puede que incluso con las mejores intenciones de las compañías aéreas, sus platos no tengan remedio. ¿Cuál crees que será la solución definitiva para que la comida no nos haga saltar del avión?