Rompiendo tópicos: el café de máquina expendedora.

Movidos por nuestra cultura y los conocimientos que manejamos, todos pensamos que un café cualquiera debe tener una serie de condicionantes para ser un gran café. Si pensamos en cómo lograr una excelente taza de espresso imaginamos a un camarero con pajarita y esmoquin, que muele el café, lo coloca y prensa cuidadosamente y filtra el agua caliente a presión con una cafetera tradicional. Vemos el café salir de la manilla con admiración y ya casi podemos saborearlo.

 Ejemplo de barista profesional

Esta suele ser la imagen que tenemos de ‘hacer un buen café’, sin embargo, toda esta liturgia del proceso puede automatizarse con los grandes avances tecnológicos de la actualidad. Decir que ‘el café de máquina no sabe a café’ es en la actualidad un tópico sin sentido.

Tan solo necesitamos, por un lado un buen café, de calidad, en grano, perfectamente conservado. Por otro lado una máquina automática que reúna todas las acciones perfectamente medidas en el tiempo, temperatura, presión, etc.

En ese sentido ya disponemos de la tecnología. Una buena máquina expendedora de bebidas calientes muele el café en el momento en el que el usuario lo solicita, lo prensa y filtra el agua en la temperatura, cantidad y presión exacta para que el café salga en óptimas condiciones. La mezcla con leche para las variedades es exacta y da un mismo resultado siempre.

Quizás el problema sea que no podemos ver las entrañas de la máquina funcionar mientras esperamos nuestro líquido manjar, pero en los tiempos en los que nos ha tocado vivir, marcados por el continuo avance de la tecnología y la adaptación de nuestra vida a los automatismos, esta es una realidad a la que empezamos a acostumbrarnos y a dejar atrás tópicos como este.

Un pensamiento en “Rompiendo tópicos: el café de máquina expendedora.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *