Los materiales biodegradables: cada vez más necesarios y demandados

Para entender la necesidad que la sociedad actual ha desarrollado por dar solución a la cantidad de residuos que genera, es importante entender bien qué significa que un material sea “biodegradable“.


La biodegradación es la descomposición de un organismo por la acción de otros seres vivos como pueden ser los hongos y las bacterias
. Estos organismos utilizan los desechos como alimento y generan a su vez sustancias básicas para el resto de seres de la cadena alimenticia. Es un proceso fundamental en la naturaleza, sin el cual la Tierra acumularía residuos exponencialmente por falta de realimentación de los procesos biológicos. (Fuente: consumer.es)

Resumiendo, un material no es biodegradable cuando el tiempo necesario para su descomposición es excesivamente largo, o está por encima de la capacidad de los organismos encargados de la degradación para ser procesados.

El plástico es uno de los ejemplos de materiales generados en cantidades ingentes y que no son en absoluto biodegradables.  Por ello comienzan a aparecer materiales que resultan un sustituto apropiado para cada uso.

Es el caso de los vasos de café de máquinas expendedoras, que durante muchos años han venido siendo de plástico. Toneladas y toneladas de vasos de plástico son generadas al año y desechadas, en muchos casos, sin tener en cuenta la separación de residuos, y por tanto, enviándolos a vertederos en los que permanecerán durante décadas o siglos sin degradarse. El vaso de papel compostable es una solución perfecta, con todos los beneficios de un soporte rígido, que mantiene más el calor y no lo transmite a la mano, que puede ser impreso, y que, sobre todo, se degrada a la misma velocidad que cualquier otra materia orgánica.

Rompiendo tópicos: el café de máquina expendedora.

Movidos por nuestra cultura y los conocimientos que manejamos, todos pensamos que un café cualquiera debe tener una serie de condicionantes para ser un gran café. Si pensamos en cómo lograr una excelente taza de espresso imaginamos a un camarero con pajarita y esmoquin, que muele el café, lo coloca y prensa cuidadosamente y filtra el agua caliente a presión con una cafetera tradicional. Vemos el café salir de la manilla con admiración y ya casi podemos saborearlo.

 Ejemplo de barista profesional

Esta suele ser la imagen que tenemos de ‘hacer un buen café’, sin embargo, toda esta liturgia del proceso puede automatizarse con los grandes avances tecnológicos de la actualidad. Decir que ‘el café de máquina no sabe a café’ es en la actualidad un tópico sin sentido.

Tan solo necesitamos, por un lado un buen café, de calidad, en grano, perfectamente conservado. Por otro lado una máquina automática que reúna todas las acciones perfectamente medidas en el tiempo, temperatura, presión, etc.

En ese sentido ya disponemos de la tecnología. Una buena máquina expendedora de bebidas calientes muele el café en el momento en el que el usuario lo solicita, lo prensa y filtra el agua en la temperatura, cantidad y presión exacta para que el café salga en óptimas condiciones. La mezcla con leche para las variedades es exacta y da un mismo resultado siempre.

Quizás el problema sea que no podemos ver las entrañas de la máquina funcionar mientras esperamos nuestro líquido manjar, pero en los tiempos en los que nos ha tocado vivir, marcados por el continuo avance de la tecnología y la adaptación de nuestra vida a los automatismos, esta es una realidad a la que empezamos a acostumbrarnos y a dejar atrás tópicos como este.

Amamos las expendedoras y la buena comida. Hablamos de lo que nos apasiona y te lo contamos desde nuestro particular punto de vista.