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La nevera que te avisa cuando la cerveza se acaba

En EEUU hacen las cosas a lo grande y definitivamente nunca dejarán de sorprendernos. Si recientemente nos impactó conocer que en Rusia han creado una máquina expendedora para obtener Likes en Instagram, ahora vamos más allá. Hablamos de una nevera que te avisa de cuando la cerveza se acaba. 

Este invento, bajo el nombre de Office Bud-E, ha sido desarrollada por Anheuser-Busch, una de las mayores cerveceras del mundo. Es por ello que solamente deja llenar sus neveras con sus marcas (Budweiser, Gose Island, Bud Light, Blue Point o Green Road). Pero, ¿cómo funciona? A través de la web, contratamos una nevera para la oficina o para casa, eligiendo el número de botellines y las marcas que deseamos. Ésta estará conectada a la red wifi y cada vez que se encuentre en mínimos, emitirá un aviso a la compañía para que reponga la nevera.  El cliente no pagará la cerveza repuesta, solamente la consumida.

Existen dos modelos de esta loca innovación. Uno es para la oficina, con capacidad de 180 botellines. El otro es para el hogar, de 78 botellines y que te avisa cada vez que se acerca un partido de su equipo (entendiendo la importante que hay en EEUU entre la cerveza y el fútbol).Todo el control de la nevera se llevará a cabo a través de una app móvil, con la que el cliente decidirá cómo, cuándo, cuanto y sobre todo, a qué temperatura.

Muchos en nuestro país se habrán quedado con la boca abierta , deseosos de tener una nevera que se reponga sola. Desgraciadamente esto solo se ofrece (por ahora) en Estados Unidos y mientras tanto, deberemos seguir reponiendo la cerveza de casa o pidiendo un buen refresco en nuestras máquinas expendedoras Alliance Vending. 

La lucha de las aerolíneas porque la comida del avión no sepa a plástico

La comida de avión está hecha por y para el avión. Si eres vegetariano, musulmán o judío te preparan los menús especialmente para ti (previamente pedido a la hora de comprar el billete). Sin embargo, si algo tienen en común todos los menús que se sirven a bordo, es su insipidez. Solamente se puede salvar el zumo de tomate, que es uno de los pocos alimentos que a penas diferencia su sabor entre la tierra y el aire. 

Todos tenemos experiencias desastrosas con la comida en los aviones. Sin más, una de nuestras compañeras de marketing estuvo cinco años creyendo que no le gustaba la lasaña porque la primera vez que la tomó fue en un avión. Si ya el color no llamaba al paladar, seguro fue que su sabor tampoco… Lo cierto es que existen múltiples argumentos para explicar la extraña textura y sabor característicos de los altos vuelos. Unos culpan directamente a nuestro paladar, que con el cambio de presión produce en nuestras papilas gustativas una sequedad comparada con la que sufrimos en resfriados, es decir, no nos sabe a nada. Por otra parte es obvio que por muy mermados que estén nuestros sentidos en lo más alto, la comida es precalentada en cocinas muy reducidas donde se preparan menús para cientos de personas. Asimismo, las aerolíneas siempre intentan reducir los costes al máximo. Ejemplo de ello son las aceitunas de la aerolínea American Airlines, quienes ahorraron 40.000 dólares al retirarlas cuando descubrieron que la mayoría de sus clientes no se las comían. 

Y con toda esta crítica, bendecimos el cambio propuesto por varias aerolíneas que han visto una posibilidad de mejora y la han aprovechado. En primer lugar fue la conocida aerolínea Iberia quien contrató a expertos de la alta cocina para que preparasen los menús de la clase business. Ni más ni menos que Paco Roncero, Ramón Freixa, Toño Pérez y Dani García, cada uno con varias estrellas Michelín a sus espaldas, se adentraron en el complicado mundo del catering aeronáutico, satisfaciendo a los paladares más exigentes.

En dicho proyecto se encuentra ahora Air Europa. Primero, con una gama saludable propuesta por el chef Antonio Fernández, de platos ecológicos, sanos, ligeros y digestivos que además vienen en envases reciclables. Segundo, de la mano del chef Martín Berasategui con ocho estrellas Michelín), Air Europa creó un exquisito menú para clase business con salida desde Madrid. Carrillera de cerdo confitada, pasta calamarata rellena de hongos cremosos, salsa reducción de vino tinto y lascas de queso parmesano son alguno de los platos que trae la cocina de origen vasco de Berasategui.

No sólo encontramos casos de chefs españoles. También la aerolínea Singapore Airlines contrató a el famoso chef televisivo Gordon Ramsay y British Airways a Heston Blumenthal, chef con tres estrellas Michelín. A pesar de todos sus intentos, siguen viéndose pésimos comentarios en Airlinemeals, web dedicada a valorar estos menús. Puede que incluso con las mejores intenciones de las compañías aéreas, sus platos no tengan remedio. ¿Cuál crees que será la solución definitiva para que la comida no nos haga saltar del avión?