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Juegos para la familia o los amigos con los que no aburrirse esta Navidad

Se acerca la Navidad y los organizadores de todo esta función se ponen nerviosos planeando la mejor reunión de trabajo, de familia o de amigos. A veces, con solo una buena conversación la noche está servida pero otras, hace falta un poco de juego y ánimo para mejorar la cita. Por ello, te traemos una lista de juegos, desde lo más tradicional hasta lo más nuevo, para que no te falten ideas con las que entretener a familia y amigos y, sobre todo, niños. 

Películas

Este es el juego más tradicional y conocido pero no por ello debe ser peor. Los invitados deben dividirse en dos equipos. El equipo A le dirá al oído a un integrante del equipo B el nombre de una película (no valen nombres propios). El Integrante del equipo B deberá representar a través de señas (prohibido hablar) la película y tendrá un minuto para que su equipo la adivine.

Papelitos

Este juego es menos conocido y puede parecer un poco básico, pero en su sencillez está la magia, que atrae hasta a los más mayores. Debemos cortar varios folios para obtener papelitos. Cada participante cogerá dos papelitos y en cada uno escribirá una palabra sin que el resto lo vean (no valen nombres propios). Una vez escrito, doblará cada papel dos veces. Una vez estén todos los papeles listos y doblados, se meterán todos en un mismo vaso. A partir de aquí los participantes se dividen en parejas. La pareja de cada uno debe estar situada justo enfrente, al otro lado de la mesa. Hechos los preparativos, empieza el juego. Son tres rondas distintas, cada ronda acaba cuando se acaban los papeles del vaso.

Ronda 1.

  • Cronómetro: 30 segundos.
  • Modo: explicación.

Cualquier participante coge el vaso. El cronómetro se inicia y el propietario del vaso empieza a sacar papeles y tiene que explicarle a su pareja la palabra que aparece en él sin nombrar dicha palabra. Sacará tantos papeles como la otra pareja adivine y su turno terminará cuando su compañero falle en alguna palabra o cuando el cronómetro acabe. deberá guardar todos los papelitos de las palabras adivinadas pues al final de la ronda le valdrán como puntos. Una vez terminado su turno, le cederá el vaso al participante de su derecha y se repetirá el proceso hasta que se acaben los papeles del vaso.  Al final de la ronda se contarán los puntos de cada pareja y se volverán a doblar y meter los mismos papeles en el vaso.

Ronda 2.

  • Cronómetro: 15 segundos.
  • Modo: palabra.

En este caso, se repetirá el mismo proceso y empezará aquel al que le hubiese tocado en la ronda anterior. Pero esta vez con menos tiempo y solamente podrá decir una palabra. Esto parece difícil, pero al tener los mismos papeles que en la ronda anterior, los participantes ya conocen las palabras y solamente deberán ser perspicaces y tener buena memoria. El participante propietario del vaso solamente podrá decir una palabra por papelito, en el caso de que hable más, su turno habrá acabado, al igual que si su compañero falla. Al final de la ronda se vuelven a contar los puntos e introducir los mismos papelitos en el vaso.

Ronda 3.

  • Cronómetro: 20 segundos.
  • Modo: mímica.

Esta ronda sigue el mismo proceso que en las anteriores pero los papeles se representan con mímica.

Limón y moneda

Este juego es propio  del norte de España. Se necesita un bote de cristal grande, con una apertura, puede ser un jarrón, agua, limón y muchas monedas de 5 céntimos. Llenaremos el jarrón casi entero de agua, colocaremos el limón, que flotará en la parte superior. A partir de aquí, los participantes deberán intentar colocar la moneda de cinco céntimos sobre el limón sin que este se dé la vuelta y tire la moneda en el interior. Parece un juego fácil pero es realmente complicado. El que lo consigue se lleva todas las monedas que ya han caído en el interior. Solamente puede jugarse con monedas de tamaño superiores a los cinco céntimos, no valen monedas de 1, 2 o de 10.

El psicólogo

Este juego es muy divertido, sin embargo solamente puede jugarse una vez. Se elige a una persona que no conozca el juego, la cual debe salir de la sala. Una vez esté fuera, se explica a todos los presentes que deberán contestar a las preguntas que les hagan como si fueran la persona de su derecha. Se avisa a la persona que está fuera de la sala y se le explica que puede hacer a las personas que quiera las preguntas que quiera y debe adivinar la mecánica del juego psicológico, ¿qué trastorno tienen sus pacientes? La respuesta es trastorno de personalidad.

Cartas

Otros juegos con cartas especiales muy entretenidos son el Lobo o algo más de miedo, el Black Stories.

Y si al final no os convence ninguno, recuerda que el mejor regalo es poder reuniros al menos una vez al año. 

Conviértete en un gran conversador estas Navidades

Llegan las cenas de Navidad y con ellas las temidas conversaciones. El conocido como “cuñado” suelta un mal comentario y la mesa comienza a alborotarse o alguien cuenta una historia extensa y aburrida que hace que los comensales encuentren cuanto antes una excusa para marcharse. Para evitar este tipo de incidentes lo mejor es saber como ser un buen conversador, tanto si es contando una historia como si entramos en un debate ideológico.

 

El clima o la salud han dejado de ser tu salvavidas conversacional

“Antes, para tener una buena conversación se solía seguir el consejo de My Fair Lady: “Enfócate en el clima y la salud”, pero ahora con el cambio climático y la antivacunación, esos temas no son seguros”, comenta Celeste Headlee, escritora radiofónica en su charla TED. Buscar un tema de conversación puede no ser tarea fácil en un mundo en el que todo conlleva discusión o peligro de ofensa pero igualmente el mundo está lleno de curiosidades que interesan a la mayoría y las vivencias personales o los recuerdos tanto nuestros como de nuestros compañeros pueden llevarnos a unir lazos más fuertes, sobre todo en una reunión familiar. Eso sí:

Si pensábamos que las personas prefieren hablar de un relato que no conocen, nos equivocamos

Según indicó Daniel T. Gilbert, de la Universidad de Harvard, “los oradores tienden a pensar que a los oyentes les agradan más los relatos de experiencias que no han tenido pero nuestros estudios sugieren justo lo contrario”.  Y es que con diversos estudios, Gilbert pudo demostrar que las personas disfrutan más hablando de historias o temas que conocen que de aquellas que no. Ello no quiere decir que si un interlocutor nos aporta información nueva no nos agrade, pero es cierto que disfrutamos más hablando de una película que ya hemos visto que escuchando hablar sobre una película que no conocemos, por el simple hecho de que a nuestro emisor se le olvida comentarnos detalles que da por hecho en su historia y que a nosotros nos faltan y nos confunden. Además, debemos tener en cuenta en este aspecto que el hecho de que podamos participar más en la conversación siempre nos motiva a seguir en ella ya que, al ser humano le resulta mucho más fácil hablar que escuchar.

Si la conversación conlleva una confrontación de ideas, no tengas miedo a un debate con escucha

Un estudio realizado en Pew Reserch a 10.000 adultos de E.E.U.U y descubrió que actualmente viven la mayor polarización ideológica de su historia. Cierto es que esta forma de pensar se ha incrementado también en Europa. “Somos menos propensos a comprender, lo que significa que no escuchamos al otro” decía Headlee. Cierto es que aquellos que escuchan y que, entendiendo ambas posturas, suelen situarse en medio de dos ideologías -ya sea en cualquier tema político, social o económico- terminan por no encontrar su sitio o, simplemente, no ser escuchados pero al final este tipo de personas son las que verdaderamente obtienen beneficios de una conversación, sabiendo que todas las posturas pueden tener algo de razón y verdad.

Si te enfrentas a una importante conversación, te recomendamos que sigas estas pautas que son el resumen de todos los consejos que dan los actuales profesionales del habla:

  1. Escucha: pero no escuches con la intención de refutar, sino con sentimiento de participación. No pienses en lo próximo que vas a decir y dejes de escuchar, escucha conscientemente y con toda la atención.
  2. Empatiza: ello quiere decir que no solamente intentes empatizar con sus argumentos y su postura, sino también intentar entender por qué la otra persona piensa de esa forma e incluso, del mismo modo, por qué tú tienes esa ideología y no otra, ¿es verdaderamente racional? Pon interés no solo en la conversación, sino en la persona con la que hablas. Y, por supuesto no ridiculices ni agredas de ninguna forma al otro.
  3. Si no hay objetividad, no hay discusión: puede que escuchar esto parezca algo absurdo en una discusión, cuando creemos que, al dar nuestra opinión, estamos poniendo en práctica la subjetividad en toda su afluencia. Pero lo cierto es que hay una gran diferencia entre debatir de forma subjetiva y objetiva. No es lo mismo hablar de un tema político y defenderlo simplemente porque tú lo sientes de esa manera a argumentarlo con hechos, datos y fuentes objetivas.
  4. Sé honesto: si no sabes algo, dilo y nunca mientas. Recuerda que debates no con el objetivo de ganar un trofeo, sino con el objetivo de saber, uniendo conocimientos de varias personas, cuál es el argumento más lógico dentro de todos los datos expuestos. No es cuestión de ganar, sino de llegar a un acuerdo, entender que no solo hay un culpable ni una única solución.

Y hasta aquí nuestra conversación. Esperamos que hayas disfrutado al máximo de cada palabra y que nos hayas escuchado con atención… ¡Ahora te toca a ti practicar!