El brunch, sus sucesores y demás tradiciones anglosajonas que han conquistado España

El brunch ha venido a España para quedarse y es que, aunque realmente no lo supiésemos, aquellos que en fines de semana se rezagaban en la cama tanto que al final tomaban un desayuno-comida, esas personas eran en realidad unos modernos. Y es que la palabra brunch es un acrónimo que se forma  a partir de la unión de brreakfast (desayuno) y lunch (almuerzo) y es una comida que abarca entre las 10 y las 17 horas del día, normalmente en fin de semana, siendo también nueva tendencia utilizarlo en el mundo de los negocios.

Esta especial tradición anglosajona comenzó en Inglaterra, cuando familias adineradas disponían los domingos de un buffé que sus sirvientes preparaban a primera hora para tener el día libre. Más tarde, fue captada sobre todo en Estados Unidos, convirtiéndose en marca especial de Nueva York, donde el brunch más característico es el Benedictine (huevos escalfados con tostada, bacon y bechamel o salsas similares) Pero si algo tiene el brunch de especial es que mezcla todo tipo de comidas tanto dulces como saladas: fruta de temporada, varios tipos de pan en varias formas, huevos benedictine o escoceses, salchichas, zumos de fruta y vegetales, smothies, agua, cafés e infusiones, refrescos, cerveza o vino (en función de la hora), lácteos acompañados de frutos secos, embutidos y quesos, tortitas, muffins (o magdalenas, que es lo mismo), palmeritas o galletas y hasta, para los más exquisitos, canapés y/o marisco.

Esta tendencia no ha dejado de evolucionar y adaptarse a cada país en función de su cultura. Por ejemplo, aunque en el norte de Europa el brunch suele tomarse con un buffet, en España cobra mayor protagonismo los restaurantes con carta de platos combinados y el buffet se reserva para los hoteles. Por otro lado, no solo en cuestión de lugar, sino también de tiempo, el brunch ha adoptado nuevas formas como el slunch (supper y lunch) o drunch (dinner y lunch), es decir, merienda-cena. El hábito de la merienda está asociado con nuestra infancia y combina lo dulce y salado de cada comida desde las cinco de la tarde en adelante.

Ya sea brunch, blunch, drunch, drunkfast, slunch, drunner o brinner, lo cierto es que adaptándonos a estas tradiciones vamos cogiendo más forma europea pero, sin perder las nuestras. Nuestro brunch siempre será mejorado con aceite de oliva virgen extra, jamón serrano, una copa de rioja o una tortilla de patatas. Con esto solo queda decir que comas lo que comas, cuando comas, disfruta.

Cómo hacer la ruta por los Castillos de Loira

El Valle de Loira, en el centro de Francia, es conocido por ubicar en su interior castillos, palacios e iglesias de la época medieval y que todavía se encuentran en perfectas condiciones. A este valle acuden cada año millones de extranjeros románticos del pasado para realizar la conocida ruta de los Castillos de Francia. Un viaje donde encontrarás todo tipo de maravillas como jardines y arquitecturas simétricas, o fuertes robustos y de todos oscuros. Es esta una ruta completa de variedad y belleza, surgida en los siglos XVI y XVII,

En Loira se encuentran más de 200 castillos, aunque solo se consideran verdaderamente relevantes 50 de ellos. Destaca el castillo de Blois, donde se alojaron multitud de reyes franceses; y el castillo de Villandry, Patrimonio de la Humanidad. Este último incluye un museo. Sin embargo, la lista es bastante extensa y no podemos olvidar muchos de ellos:

  • Castillo de Sully-sur-Loire.
  • Castillo de Chambord.
  • Castillo de Chenonceau.
  • Castillo d’Ussé.
  • Castillo de Azay-le-Rideau
  • Castillo de Cheverny
  • Castillo Real de Blois
  • Castillo de Villandry
  • Castillo de Langeais
  • Castillo de Saumur
  • Castillo de Chaumont
  • Castillo real de Amboise
  • Castillo de Valençay
  • Castillo real de Chinon
  • Castillo de Meung-sur-Loire
  • Castillo de Angers

Ya sea en coche, bicicleta o en transporte público (perfectamente disponible para ir de un castillo a otro), te contamos algunos trucos imprescindibles si decides hacer esta maravillosa ruta. En cuanto al transporte, alquilar un coche allí es la mejor opción, una vez hayamos llegado en avión a Paris, en dos horas llegarás a Blois. Es en esta pequeña ciudad donde los experimentados recomiendan alojarse, pues se situa cerca de los castillos más importantes. Por otro lado, según nos cuentan en Diario de Abordo, la media de precio por entrar en un castillo es de 10€, pudiendo también encontrar descuentos y distintos packs de precios en las oficinas de turismo. También es necesario tener en cuenta que en este tipo de visitas enriquece mucho una audioguía (de unos 4 euros) para poder conocer la historia de los castillos en su totalidad.

Si eres amante de las rutas y la 66 te parece demasiado intensa, Francia es tu sitio. Cientos de rincones llenos de historia para los amantes de la carretera. Y si al final llega a gustarte, el siguiente destino es Reino Unido 😉

Amamos las expendedoras y la buena comida. Hablamos de lo que nos apasiona y te lo contamos desde nuestro particular punto de vista.